Esta ultima semana, literalmente 10 veces al día, he suspirado.
No por amor, no por emoción. Por mera felicidad. Tenía muchos muchos años que no sentía esa sobrecarga de paz. Todos los días, me despierto y sonrío. Voy caminando en la calle y sonrío. Escucho una canción y sonrío. No cabe duda que la gratitud hace milagros.
Después de haber tenido altibajos estos tres meses, pensé que haberme mudado a Vallarta había sido un error, que era un capricho desesperado por recuperar una vida que ya no tengo. Que vivir aquí me iba a devolver todo lo que he perdido. Y mientras mas pasaban los días, las semanas, me frustraba de ver que no era así. Ni era fácil, ni era igual. Me sentí mas sola que nunca.
No se si fue aprender a soltar, no se si fue agradecer todos los días la oportunidad de estar aquí, de los atardeceres y del mar. No se si fue que estuve con mis amigas de toda la vida, no se si fue que me siento mas independiente, pero definitivamente esta semana algo cambió.
Me doy cuenta que las cosas que quería recuperar son ordinarias y que lo que esta fuera de mi control no necesariamente es malo. Me doy cuenta que aunque vine por las razones incorrectas, la vida es muy chistosa y te acomoda exactamente donde tienes que estar. Y yo tenia que estar aquí para entender lo sencillo que es vivir y lo sencillo que es encontrarle lo bonito a tu día-
Hoy en la mañana me escribió una niña diciéndome que estaba totalmente feliz. Una niña que seis meses atrás me escribió diciéndome que no aguantaba la tristeza. Y no pude evitar sentir un rush de emoción de que algo tuve que ver con eso. Que haber leído lo que escribí en mis momentos mas bajos, la había hecho saber que no estaba sola. Por eso escribo esto hoy. Por que aunque se que la depresión son altibajos, aunque se que estoy medicada y aunque se que es el proceso mas difícil que he tenido que aguantar, ha valido la pena. Para mi, para los que me conocen y quieren e incluso para los que no me conocen tanto.
Llegar a decir que me siento inmensamente feliz no es magia. He estado obsesionada a un nivel patológico a crecer emocionalmente. Constantemente escuchando podcasts de inteligencia emocional, en paginas de instagram donde solo veo positivismo y self care. Leyendo, mar, dieta, ejercicio, psicólogo, chaman... you name it. Me he literal obsesionado a salir adelante de la manera mas saludable posible. Y no voy a mentir, hay días que me despierto y le quiero mentar la madre al universo por que a pesar de cada esfuerzo me siento igual.
Por alguna razón, esta semana no ha sido así. Esta semana si le grito algo al universo es GRACIAS! gracias por ponerme en Vallarta, gracias por enseñarme a soltar, gracias por ponerme en situaciones difíciles. Gracias por hacerme dar cuenta lo afortunada que soy, que no me falta ni un amigo, no me falta ni un peso, no me falta amor. Que lo bonito esta en lo cotidiano. Que puedes ser inmensamente feliz estando sola con un helado viendo el mar. Gracias al universo por escuchar mis gritos y decirme, tranquila, que todo es por algo.
Y si a alguien tengo que agradecer, así como lo hice cuando mas triste estaba, es a mi gente. A los que me quieren con todo y mis malos días, a los que me han visto llorar y gritar y quejarme insaciablemente de la horrible vida que llevo. A los que se han sentado a escuchar como le doy vueltas al mismo tema desde hace años y años y nunca tienen nada malo que decir. A los que me han dado la mano mientras suelto todo lo que me hace daño. Gracias a la vida por la cantidad de amigos que me ha dado.
Ni pienso cantar victoria ni creo que la batalla este ganada. Pero una semana, esta semana, ha sido una de las semanas mas felices de toda mi vida y esta vez mas que al universo, mas que a todos mis amigos, mas que a los podcasts y al amor, a la que voy a dar las gracias es a MI. Gracias por amanecer y aguantar todos los días y gracias por seguir agradeciendo. Eres mi mejor compañera, eres el amor de mi vida, eres mi familia y mi mejor amiga, eres YO.
No por amor, no por emoción. Por mera felicidad. Tenía muchos muchos años que no sentía esa sobrecarga de paz. Todos los días, me despierto y sonrío. Voy caminando en la calle y sonrío. Escucho una canción y sonrío. No cabe duda que la gratitud hace milagros.
Después de haber tenido altibajos estos tres meses, pensé que haberme mudado a Vallarta había sido un error, que era un capricho desesperado por recuperar una vida que ya no tengo. Que vivir aquí me iba a devolver todo lo que he perdido. Y mientras mas pasaban los días, las semanas, me frustraba de ver que no era así. Ni era fácil, ni era igual. Me sentí mas sola que nunca.
No se si fue aprender a soltar, no se si fue agradecer todos los días la oportunidad de estar aquí, de los atardeceres y del mar. No se si fue que estuve con mis amigas de toda la vida, no se si fue que me siento mas independiente, pero definitivamente esta semana algo cambió.
Me doy cuenta que las cosas que quería recuperar son ordinarias y que lo que esta fuera de mi control no necesariamente es malo. Me doy cuenta que aunque vine por las razones incorrectas, la vida es muy chistosa y te acomoda exactamente donde tienes que estar. Y yo tenia que estar aquí para entender lo sencillo que es vivir y lo sencillo que es encontrarle lo bonito a tu día-
Hoy en la mañana me escribió una niña diciéndome que estaba totalmente feliz. Una niña que seis meses atrás me escribió diciéndome que no aguantaba la tristeza. Y no pude evitar sentir un rush de emoción de que algo tuve que ver con eso. Que haber leído lo que escribí en mis momentos mas bajos, la había hecho saber que no estaba sola. Por eso escribo esto hoy. Por que aunque se que la depresión son altibajos, aunque se que estoy medicada y aunque se que es el proceso mas difícil que he tenido que aguantar, ha valido la pena. Para mi, para los que me conocen y quieren e incluso para los que no me conocen tanto.
Llegar a decir que me siento inmensamente feliz no es magia. He estado obsesionada a un nivel patológico a crecer emocionalmente. Constantemente escuchando podcasts de inteligencia emocional, en paginas de instagram donde solo veo positivismo y self care. Leyendo, mar, dieta, ejercicio, psicólogo, chaman... you name it. Me he literal obsesionado a salir adelante de la manera mas saludable posible. Y no voy a mentir, hay días que me despierto y le quiero mentar la madre al universo por que a pesar de cada esfuerzo me siento igual.
Por alguna razón, esta semana no ha sido así. Esta semana si le grito algo al universo es GRACIAS! gracias por ponerme en Vallarta, gracias por enseñarme a soltar, gracias por ponerme en situaciones difíciles. Gracias por hacerme dar cuenta lo afortunada que soy, que no me falta ni un amigo, no me falta ni un peso, no me falta amor. Que lo bonito esta en lo cotidiano. Que puedes ser inmensamente feliz estando sola con un helado viendo el mar. Gracias al universo por escuchar mis gritos y decirme, tranquila, que todo es por algo.
Y si a alguien tengo que agradecer, así como lo hice cuando mas triste estaba, es a mi gente. A los que me quieren con todo y mis malos días, a los que me han visto llorar y gritar y quejarme insaciablemente de la horrible vida que llevo. A los que se han sentado a escuchar como le doy vueltas al mismo tema desde hace años y años y nunca tienen nada malo que decir. A los que me han dado la mano mientras suelto todo lo que me hace daño. Gracias a la vida por la cantidad de amigos que me ha dado.
Ni pienso cantar victoria ni creo que la batalla este ganada. Pero una semana, esta semana, ha sido una de las semanas mas felices de toda mi vida y esta vez mas que al universo, mas que a todos mis amigos, mas que a los podcasts y al amor, a la que voy a dar las gracias es a MI. Gracias por amanecer y aguantar todos los días y gracias por seguir agradeciendo. Eres mi mejor compañera, eres el amor de mi vida, eres mi familia y mi mejor amiga, eres YO.
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