Te puedo decir cual siento que es
mi peor defecto?
Soy incompetente a todo lo que
seas tú. Inadecuada a todo lo que seamos nosotros. Cuando empezamos, me encontraste
hecha de cristal, frágil, envuelta en cartón y entregada en tus manos. ¿Fue ahí,
donde supiste que iba a ser tuya?
Sabias que me ibas a romper. Me lo avisaste. Solo no te quise escuchar. Y yo ahí, siempre intentando ser mejor. Para ti, para mí, para nuestra vida juntos. Tal
vez eso fue lo que te asustó. Yo veía algo más para nosotros, pero tu no. Y
por eso, cada vez que nos acercábamos a un para siempre, te aseguraste de que
no llegáramos. Aunque yo
intentara arreglarlo, aunque yo me acercara. No importaba. Tu te
aseguraste de meternos el pie.
¿Puedo tener una plática honesta
contigo?
La verdad, es que nunca quise un
para siempre. Más bien solo lo imaginaba, porque es lo que sigue ¿no? Si no, ¿para que estábamos juntos? Yo solamente
estaba siguiendo una serie de pasos. Siempre pensé que si le dedicaste tantos
años a alguien, lo correcto era asumir que iba
a haber un para siempre. Pero la verdad, siendo honesta, secretamente,
siempre supe que un para siempre contigo iba a ser mediocre. Una casa mediocre. Un trabajo mediocre. Hijos mediocres
en una vida mediocre. Tu estabas bien con lo mediocre. Y yo me imagine,
que porque si realmente te amaba, tendría que estar bien con lo mediocre también.
Estaba preparada para sacrificar todo lo que he ganado por la mediocridad
contigo. Y tal
vez tú, veías lo mismo en mí. Y
claramente no era lo que querías. No querías una vida conmigo. Mediocre, o no
mediocre.
Nada más, te hago una pregunta
esperando una respuesta honesta.
¿Por qué no dejarme sanar? Nos
hemos tomado mucho tiempo, muchas veces, lejos el uno del otro. Siempre pienso que
estoy del otro lado. Que ya encontré la manera de amaestrar estas emociones tengo
por ti. Tu más que nadie me has visto pegarme los pedacitos rotos, y ahí vienes a romperlos otra vez. Estoy
convencida de que te gusta romperme. ¿Te gusto más cuando estoy dañada? Te ¿Te gusta verme rota? ¿frágil?. No entiendo, ¿cuáles son tus intensiones conmigo? ¿Qué
quieres? ¿Validez? Podría decir que para ti somos un juego, pero es que la
verdad, es que ni si quiera te ves entusiasmado por jugar.
Entonces… ¿por qué no solo
dejarme ir?
Comentarios
Publicar un comentario